
Tribunal de alzada rechazó recurso de nulidad y ratificó penas que incluyen más de 17 años de cárcel para el líder de la organización que operaba en Chillán, San Carlos y Parral.
La Corte de Apelaciones de Chillán confirmó las condenas dictadas contra una banda criminal dedicada a cometer robos con violencia e intimidación, tráfico de drogas y delitos vinculados a armas de fuego, luego de rechazar el recurso de nulidad presentado por las defensas.
En fallo unánime (causa rol 64-2026), la Primera Sala del tribunal de alzada –integrada por los ministros Guillermo Arcos, Claudio Arias y el fiscal judicial Solón Vigueras– resolvió mantener la sentencia dictada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Chillán, ratificando las penas impuestas a los integrantes de la organización que operó entre agosto y octubre de 2024 en la ciudad de Chillán y en las comunas de San Carlos y Parral.
La resolución confirmó la condena más alta para Ronaldo Roberto Vilches Pizarro, identificado como líder de la banda, quien deberá cumplir 17 años y seis meses de presidio efectivo como autor de tres delitos de robo con violencia e intimidación y un delito de hurto simple. A ello se suman 7 años de presidio y una multa de 40 UTM por tráfico de drogas, 5 años y un día por asociación criminal, 4 años por tenencia ilegal de arma de fuego y 818 días de presidio por tenencia ilegal de municiones.
También se confirmó la condena contra Luis Israel López Zapata, quien fue sentenciado a 12 años de presidio por dos delitos de robo con violencia e intimidación y 4 años de cárcel por asociación criminal.
En tanto, Diego Esteban Lara Henríquez fue condenado a 3 años y un día de presidio por asociación criminal y 541 días de presidio como encubridor del delito de robo con intimidación.
Por su parte, el menor identificado con las iniciales J.I.R.U. recibió una sanción de 3 años de internación en régimen cerrado con programa de reinserción social, además de 2 años de libertad asistida especial, como coautor de dos delitos de robo con violencia e intimidación y un delito de hurto simple.
Una estructura criminal organizada
En su resolución, la Corte descartó los argumentos de las defensas que sostenían que no existía una asociación criminal.
“Se acreditaron al menos cuatro hechos delictivos sucesivos (…) Esta reiteración delictiva bajo un mismo modus operandi demuestra fehacientemente que no se está frente a una coautoría ocasional, sino ante una estructura que sobrevivía a cada ilícito, lista para el siguiente”, sostiene el fallo.
El tribunal explicó además que la diferencia entre coautoría y asociación criminal radica en que esta última implica la existencia de una organización destinada a cometer delitos, lo que genera un riesgo permanente para la sociedad.
Roles dentro de la banda
Durante el juicio se estableció que los acusados integraban una estructura criminal con funciones definidas.
El líder era Ronaldo Vilches Pizarro, encargado de organizar los delitos y asignar funciones dentro de la banda. Luis López Zapata cumplía un rol operativo facilitando el vehículo utilizado para movilizarse en los atracos.
El menor J.I.R.U. tenía un papel activo en la intimidación a las víctimas, participando en los robos de vehículos y en la posterior venta de equipos tecnológicos sustraídos.
Por su parte, Diego Lara Henríquez actuaba como receptor de los equipos robados, los formateaba y coordinaba puntos de encuentro para la banda desde su local comercial Servicell, ubicado en la ciudad de San Carlos, además de advertirles cuando la policía realizaba búsquedas.
Violentos robos en distintas comunas
Entre los hechos acreditados se encuentra un robo ocurrido el 16 de agosto de 2024 en la villa Emmanuel de Chillán, donde las víctimas fueron abordadas con armas de fuego. Los delincuentes apuntaron directamente al rostro de una de ellas, la empujaron fuera del vehículo y golpearon al conductor antes de huir con el automóvil.
Al día siguiente, el 17 de agosto, la banda volvió a atacar, obligando a otras víctimas a descender de su vehículo para sustraerlo junto con diversas especies.
Posteriormente, el 7 de septiembre de 2024, dos de los acusados robaron una camioneta en la comuna de Parral aprovechando que su propietario la había dejado con las llaves puestas mientras realizaba compras en un local cercano.
Una semana después, el 14 de septiembre, los delincuentes perpetraron otro violento robo en la misma comuna, intimidando a un conductor con un arma de fuego, golpeándolo en la cabeza y escapando con su automóvil.
El último hecho se registró el 17 de octubre de 2024, cuando la policía ejecutó una orden de entrada y registro en un domicilio de Vilches Pizarro en San Carlos. En el lugar se encontró droga en su poder y posteriormente, en un local comercial de su propiedad, se incautó cocaína, un revólver y municiones, sin contar con autorización legal para su tenencia.
Con la decisión de la Corte de Apelaciones de Chillán, las condenas quedaron firmes, ratificando la responsabilidad penal de los integrantes de esta organización criminal que operó en distintas comunas del centro sur del país.